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xoves, 25 de outubro de 2012

COLOMBIA SITIADA: ENTRE DOS AGUAS, DE PLINIO APULEYO MENDOZA


Colombia. Un país herido, inmerso en una guerrilla cuyo fin no se vislumbra aún, es uno de los escenarios donde se desarrolla Entre dos aguas (Ediciones B, 2011), la nueva novela de Plinio Apuleyo Mendoza (Tunja, 1932), escritor y periodista nativo de dicho territorio sudamericano.
Mendoza ha alcanzado fama mundial, entre otras cosas, por haber entrevistado a su compadre  Gabriel García Márquez en vísperas de que éste recibiera el Premio Nobel de Literatura, en su memorable libro El olor de la guayaba.
Martín Ferreira, el protagonista, bien podría considerarse alter ego del autor, no sólo por su formación de politólogo y los afanes literarios y periodísticos que le ocupan, sino también por el origen colombiano y su paso por Francia, aunque en el caso del personaje ficticio, dicha estancia estuviera inicialmente ensombrecida por la miseria, mientras que la de Plinio fue privilegiada por su cargo diplomático.
Martín ha vivido en importantes ciudades europeas (París, Roma, Lisboa, Madrid), y atestiguado apasionantes episodios históricos (el exilio venezolano de Perón; el derrocamiento de Allende; la sangrienta dictadura militar de Pinochet…). Vuelve a su patria al enterarse de que su hermano, el Mayor Benjamín Ferreira, ha muerto en circunstancias sospechosas.
Todo apunta a un posible suicidio, lo que duda el periodista, pues el fallecido poseía una sólida formación religiosa, cuyos principios buscó siempre aplicar en su carrera, ganándose así la estimación de sus colegas y del pueblo: “Benjamín nos dio a todos la mejor receta para combatir la guerrilla: quitarle todo apoyo popular” (p. 160).
Sin embargo, el nombre del occiso se ve empañado, al achacársele la desaparición y asesinato de casi 150 campesinos indígenas. Cientos de firmas le imputan estos crímenes,  tornando aún más complicado el asunto, aunque también muchos defienden su memoria.
La vuelta al terruño, el reencuentro con personajes entrañables, como su excondiscípulo Pajarito -que le prestaba los libros que nunca pudo comprar- y el estupor que le produce saber las infamias que la guerrilla ocasiona entre la población, ya sea perpetradas por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), estas últimas “muy ricas gracias al narcotráfico, a la extorsión y el secuestro” (pp. 210-211), suscitan en él una vorágine de recuerdos donde se mezclan la esperanza y el desaliento.
No se ahorran los detalles macabros sobre el sucio proceder guerrillero, que incluyen la utilización de minas explosivas, conocidas como ‘quiebrapatas’: “(…) Esas minas están recubiertas con plásticos para que los rayos X no las detecten y, como si fuera poco, se las embadurna con materias fecales buscando una infección segura y una amputación inevitable (...)” (p. 108).
La obra cuenta con diversos narradores: uno en tercera persona, así como personajes que completan las lagunas informativas; caso de Raquel, exitosa empresaria, hermana de los Ferreira; el propio Martín; Margarita, parienta de Gisèle Santamaría, la fascinante mujer que lo desvirgaría durante su juventud parisina; y religiosos y militares cercanos al difunto Benjamín, a quien se le atribuía un “aura de sacerdote”, dada su estrategia de ganarse a los jóvenes para convencerlos de retirarse de la guerrilla, sin disparar ni intimidarlos.
Como detalle curioso, el autor sucumbe a la tentación de mencionarse dentro de la obra, al poner en boca de Martín que éste conoce a “García Márquez y a Plinio Mendoza”  durante la ejecución de un alcalde cubano. Posteriormente, entabla amistad con la célebre mancuerna.
Una novela repleta de intrigantes claroscuros. No en balde, acierta Mario Vargas Llosa al afirmar que “está comprometida con la problemática más actual de Colombia y de América Latina (…) concilia magníficamente la ficción literaria y la historia viva”.
Elena Méndez

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Plinio Apuleyo Mendoza,
Entre dos aguas,
Col. Grandes Novelas,
Ediciones B,
Barcelona, 2011,
416 pp.


 

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