Buscar neste blog

xoves, 25 de outubro de 2012

PENSAR EL ACONTECER MUNDIAL: EL SIGLO DE DESPIERTA, DE CARLOS FUENTES Y RICARDO LAGOS




Carlos Fuentes, uno de los más lúcidos y prolíficos autores mexicanos, fue una inteligencia apenas equiparable a las renacentistas o enciclopedistas. Su erudición no dejaba por fuera los asuntos de interés público, específicamente la política. Baste recordar que, al igual que su padre, llegó a ejercer como diplomático. Con su reciente fallecimiento desaparece una de las conciencias críticas más influyentes que ha tenido nuestro país. Sin embargo, sus ideas permanecen y aún se esperan obras póstumas de él,  para beneplácito de los lectores nacionales y también los que supo cultivar alrededor del mundo.
Una de dichas obras, El siglo que despierta, recién acaba de editarse por Taurus. Este libro puede catalogarse como ensayo, pese al tono de informalidad que buscó dársele al basarse en una conversación del escritor con Ricardo Lagos, quien fuera Presidente de Chile durante 2000-2006.
Esta charla entre el intelectual y el exmandatario se suscitó en Londres, durante el otoño de 2011. Fue moderada y editada por el periodista y literato Juan Cruz, director adjunto del diario español El País, muy bien enterado del entorno global.
Al publicarse, se le divide en 17 apartados, precedidos por las agudas reflexiones que Cruz plantea en la introducción. Ahí, éste califica a los dialogantes como “dos sabios de la época, dos ciudadanos que por caminos distintos han llegado a preocupaciones similares”. (p. 10)


Esta publicación tiene como antecedente la realizada por el expresidente español Felipe González –admiradísimo por Fuentes- y Juan Luis Cebrián, presidente del citado diario peninsular. Se editó bajo el nombre de El futuro no es lo que era (Aguilar, 2002).
Los apartados no podían ser más reveladores –y tentadores-.  Algunos de ellos son: “Y el mundo se hizo global”; “La pobreza está ahí, y de qué manera”; “¿La cultura será alguna vez una sola voz?”; “El sabor dudoso de la palabra Cuba” y “China es mucho más que vecina”.
Como puede deducirse por los títulos, son abordados temas espinosos: la educación, el calentamiento global, los regímenes dictatoriales, el periodismo, la miseria, el humillante atraso en que viven las comunidades indígenas en Latinoamérica y la crisis mundial, entre otros.
Resulta digno de agradecerse la opinión fundamentada acerca de dichos tópicos y sobre todo que tanto Lagos como Fuentes sean autocríticos al señalar las fallas en sus respectivas naciones.  Cito al sudamericano disertando sobre la dispar relación entre lengua e identidad en Latinoamérica: “Tenemos la lengua común pero lo que no hemos tenido es la voluntad común de Europa, que es una voluntad de integración”. (p. 25). Mientras que su interlocutor afirma que en México: “La derecha se ha apropiado de muchas de las ideas de la izquierda, las ha incorporado”. (p. 63).
Fuentes aplaude la iniciativa del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva de incluir el idioma español como enseñanza escolar obligatoria. Respecto al mandatario estadounidense dice:  “ (…) creo que ningún gobernante en el mundo actual se da tanta cuenta de lo que está pasando como Barack Obama”. (p. 45).
Lagos propone que en América Latina:“ (…) tenemos que acostumbrarnos a hacer una integración sobre intereses comunes y el punto de partida es la política. (…) usemos aquellos elementos que nos permitan avanzar y no aquellos en donde tenemos intereses contrapuestos” (p. 93).
Fuentes cataloga al sistema cubano como “Fracaso moral, fracaso político y una situación que no se sostiene por sí misma” (p. 100).   Más aún, expresa su deseo de que su transición “suceda en tiempos de Obama” (p. 107).
Como ideas centrales del libro, destacan dos: “la democracia es un proceso permanente” (p. 139), según afirma Lagos.  Mientras que, para Fuentes, la permanencia radica en la cultura, más que en formas de gobernar.
Elena Méndez
___
 
Carlos Fuentes y Ricardo Lagos
(Edición: Juan Cruz),
El siglo que despierta,
Col. Pensamiento,
Editorial Taurus,
México, 2012,
240 pp.


Ningún comentario: