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venres, 25 de xuño de 2010

DELEITARSE EN LA TRANSGRESIÓN: EL PERRITO DE LADY CHATTERLEY. CUENTOS CASI COMPLETOS Y UN BONUS, DE EVE GIL

Eve Gil (Hermosillo, 1968) es una narradora que ha privilegiado el género novelístico dentro de su obra. Ello se debe, según la propia autora declara, a que se siente incapaz de escribir textos cortos. Sin embargo, tiene ya dos volúmenes de cuentos en su haber: Sueños de Lot (Editorial Porrúa/Gobierno Municipal de Tampico, 2007); La reina baila hasta morir (Ediciones Fósforo, 2008).
Dichos volúmenes son recopilados en El perrito de Lady Chatterley. Cuentos casi completos y un bonus. Se añaden, además, “Arsénico y caramelos”, relato incluido en la antología La dulce hiel de la seducción (2007) y el citado “bonus”, un texto nuevo: “Ella adoraba las tormentas”.
Tanto Sueños de Lot como La reina baila hasta morir poseen una sólida unidad temática: mientras que en el primero se aborda el incesto –real o simbólico- y el complejo de Electra, en el segundo la autora recurre a los cuentos de hadas, parodiándolos.
Sus relatos suelen protagonizarse por personajes femeninos que incurren en las más variadas transgresiones, como respuesta al mundo hostil en que se desenvuelven.
En “Vocación de Electra” -cuento que abre Sueños de Lot-, Ifigenia, una joven actriz, liada con su director, un hombre casado, devasta su cuerpo y su dignidad, de por sí ya mancillados al haber sido violada por amigos de su madre cuando pequeña.
“Last tango reloaded” refiere un jocoso y sensual encuentro entre una Gaby, una chica de abolengo y Pascal, un prostituto de lujo, ya maduro, que bien podría ser su padre. Él se encargará de desvirgarla, hecho trascendental para ambos, por revelársele a Gaby el placer y por comprobarse a sí mismo que aún es un hombre atractivo.
“Kundera dixit” es el tercer y último cuento de Sueños de Lot. Nos muestra un encuentro casual entre Cronopio y Aquamarina, una pareja que se ha conocido por internet y cuyo deseo se desborda tras una mutua primera impresión fallida.
En contraste con el crudo realismo de Sueños de Lot, en La reina baila hasta morir la autora se regodea en lo fantástico. Como ella misma afirma, ha vivido obsesionada con los cuentos de hadas desde niña, máxime cuando descubrió que sus versiones originales distan años luz de aquellas edulcoradas que ha popularizado Disney.
Así, Eve reescribe/parodia “La Cenicienta”, “Blanca Nieves y los siete enanos”, “Rumpelstiltskin” y “Caperucita Roja”; asimismo, recurre a las leyendas vampíricas.
“Alicia o el diablo” trata de la conmovedora historia de la otrora Liesselotte, quien fuera campeona de Rubik. Ella ha sido recuperada por su familia tras años de haber sido raptada por un hombre del cual se ha enamorado durante su convivencia. La pérdida de su amado y la hostilidad de su madre la tornan inconsolable.
“Cenicienta hardcore” está protagonizado por una promiscua actricita prefabricada, Lorna Villagrán, que se venga de la explotación de su descubridor y marido acostándose con tipos que levanta por internet.
“Las abuelas” está narrado desde la perspectiva de una niña pequeña, cuyo fantasma procura atormentar a su “abuela mala”, que para ella fue su lobo feroz.
“Ataraxia” trata del odio que Reina Cardoso, directora del diario El Metropolitano, manifiesta hacia Nieves, la brillantísima jefa de redacción, quien está enamorada de ella. Odio que la hará atentar contra ésta, con algo más sofisticado que manzanas envenenadas.
“Cerridwen y las sirenas” es el único relato con un narrador-protagonista masculino, Arturo, quien comparte el acontecimiento misterioso que lo hizo perder a su familia.
“Claveles salvajes” evoca la fascinación que un espectáculo callejero de mimos despierta en Nelly, una oficinista solterona, quien comparte luego esta experiencia con su mejor amiga, Lili, sin imaginar el giro sobrenatural que tomarán las cosas…
“La culpa es de los bolcheviques” cierra La reina. En este relato, se hace un paralelismo entre la malograda Anastasia, hija de los últimos Zares, y la extinta escritora mexicana Elena Garro, perseguida, exiliada, proscrita.
Por su parte, “Ella adoraba las tormentas” es un ambicioso texto que colinda con el ensayo –característica propia de la narrativa evegiliana-. En él, una narradora-testigo, la académica Larraine Mc Caughrean, analiza el epistolario virtual sostenido durante seis meses entre dos afamados escritores, Ana Lizalde y Orlando Linderos, en cuya singular relación asumen el reto de ficcionalizarse el uno al otro, sublimando sus ansias eróticas mediante alardes de erudición que revelan su otredad.
“Arsénico y caramelos” nos presenta a Emma, una Madame Bovary lesbiana, seducida por una brillante y rebelde alumna suya, Portia, menor de edad, con quien entabla una relación harto destructiva.
Eve Gil posee un estilo vertiginoso, delirante, truculento, sensual, terriblemente irónico. Siempre afanado en deleitarse en la transgresión, para bien de los lectores a quienes ha vuelto adictos a su prosa.
Elena Méndez

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Eve Gil,
El perrito de Lady Chatterley.
Cuentos casi completos y un bonus,
Col. Poliedro de El Búho,
Fundación René Avilés Fabila/
Instituto Politécnico Nacional,
México, 2009,
188 pp.

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