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luns, 10 de agosto de 2009

ESA IMPARABLE NECESIDAD DE SANGRE: NOCTURNA, DE GUILLERMO DEL TORO Y CHUCK HOGAN

Vampirismo. Un tema antiquísimo dentro de la literatura, tomado del folclor europeo: Seres nocturnos e inmortales con una insaciable sed de sangre.
Antiquísimo, hemos dicho. Sin embargo, no pierde vigencia. Baste recordar, en los últimos tiempos, a autoras como Anne Rice y Stéphenie Meyer, cuyas sagas vampíricas han sido llevadas al cine con gran éxito.
Si bien Rice presenta a estos extraños seres como llenos de conflictos existenciales, Meyer los idealiza.
El multipremiado cineasta Guillermo del Toro, creador de El Laberinto del Fauno (2006) aborda el vampirismo con una visión apocalíptica, muy distinta a la de ambas autoras.
Nocturna, novela escrita al alimón con Chuck Hogan, es el primer libro de la llamada “Trilogía de la oscuridad”.
En ella se narra la misteriosa muerte de 216 personas dentro del avión Regis 753, procedente de Berlín.
Dichas personas, pese a haber llegado a su destino final, Nueva York, no alcanzan a descender. Incluso la nave ha perdido la señal.
Todo esto origina una inmediata movilización en el aeropuerto JFK.
El escaso daño que presentan los cuerpos, así como las extrañas pistas encontradas alertan a las autoridades, quienes temen por la salud pública.
El doctor Ephraim Goodweather, encargado del proyecto Canary (detector de amenazas biológicas), es designado para investigar los restos humanos, así como para tener en observación a los cuatro sobrevivientes: el capitán Redfern; la exitosa abogada Joan Luss; Ansel Harbour, programador de computadores; y el polémico Gabriel Bolívar, estrella de rock.
Lo que al principio creen un virus fulminante es, en realidad, la señal de una presencia maligna: El Amo, otrora Jusef Sardu, joven noble polaco afectado de gigantismo, quien devino vampiro al buscar remedio para su mal.
Quien conoce mejor que a nadie al enemigo es Abraham Setrakian, anciano anticuario que desde niño supiera de la leyenda.
Éste ha dedicado su vida a perseguirlo, por haber atestiguado sus crímenes en el campo de exterminio donde estaba confinado. Hecho que, irónicamente, le ahorraba trabajo a los oficiales nazis.
La situación se torna cada vez más caótica, no sólo por la conflictiva vida personal de los involucrados en el proyecto Canary, sino también porque los sobrevivientes han abandonado el tratamiento y, peor aún: los cadáveres han desaparecido inexplicablemente de la morgue.
El enemigo, a pesar de su fuerza, necesita para este ataque a un poderoso aliado humano, de quien nadie sospecharía.
Los cadáveres empiezan a deambular en busca de sangre. Su organismo presenta grotescas mutaciones anatómicas y fisiológicas, para adaptarse a su nueva condición.
Setrakian contacta a Goodweather para ayudarlo en esta misión trascendental y a contrarreloj: salvar a la especie humana, destruyendo al Ser Oscuro, ancestral, siempre acechando…
Del Toro y Hogan aciertan al abordar el vampirismo como una lucha entre el bien y el mal prescindiendo de tintes maniqueos: presentan a los combatientes con sus temores, mezquindades, sus legítimos anhelos; y a las víctimas transformadas en victimarios, luego de un proceso doloroso e inevitable…
Elena Méndez
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Guillermo del Toro
y Chuck Hogan,
Nocturna
(título original: The strain),
Traducción: Santiago Ochoa,
Suma de Letras,
México, 2009,
560 pp.

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