Carlos Fuentes no sólo fue un gran escritor y un acertado diplomático, sino también alguien que sabía valorar la amistad. El respeto, la mutua admiración y la complicidad creativa con sus afectos resultan un deleite para el lector que acude a las páginas de Retratos en el tiempo (Alfaguara, 2012), libro de semblanzas, hecho en colaboración con su hijo Carlos Fuentes Lemus, malogrado joven cuyo talento artístico abarcaba la poesía, la pintura y la fotografía. El volumen, que se publicó originalmente en 1998, posee un formato similar al de los catálogos de arte. Contiene 25 semblanzas de personajes célebres, retratados espléndidamente en blanco y negro entre 1988 y 1992. Tomás Eloy Martínez asevera en su elogioso prólogo: “(…) el padre y el hijo repiten la realidad cada cual a su manera, recuperan ese pasado-en-sí con el que tanto soñaba Proust, y convierten la experiencia fugaz de tener este libro entre las manos en una ceremonia inolvidable, hecha de amor, de felicidad y bel...