El intérprete del dolor , de Jhumpa Lahiri (Ediciones Salamandra, 2017) resulta una lectura demoledora. Conviene dosificarla: Incluye nueve cuentos relativamente largos donde ningún detalle resulta ocioso y en los que es imposible dejar de sentirse aludido. Esta obra, con la que obtuvo el Premio Pulitzer de Ficción en el año 2000, ha sido alabada, entre otros, por el cineasta Pedro Almodóvar: “Historias simples y sutiles, sembradas con sentimientos inesperados, como un campo de minas”; mientras que para su colega, Amy Tan, “posee una voz inconfundible, buen ojo para los matices y oído para la ironía. Es uno de los mejores escritores de relatos que he leído”. Nacida en Londres en 1967, de padres bengalíes, Lahiri vivió en Estados Unidos desde los dos años y nunca se sintió lo suficientemente hindú ni tampoco lo suficientemente americana. El volumen está lleno de frases memorables: “Mi vida está formada por tal sucesión de penas que ustedes ni siquiera podrían soñarlas” (p.8...