Graciela Olmos, La Bandida, fue revolucionaria y contrabandista, compositora y proxeneta. Supo muy pronto lo que era la orfandad y la viudez, vivir a salto de mata, convertirse en el poder tras el trono. Magdalena González Gámez, periodista y editora, debuta como novelista con La Bandida (Grijalbo, 2012), realiza una magnífica recreación de este personaje complejo y fascinante, que sorteaba las situaciones-límite que tanto abundarían en su vida con gran aplomo. Marina Aedo –nombre real de La Bandida- nació en Ciudad Juárez, en 1895. Hija del caporal Tarsicio Aedo, quien se alió junto con otros colonos militares para protestar contra los terratenientes de la región, desde pequeña “(…) parecía estar por encima de la preocupación y el achicopalamiento perpetuo de muchas mujeres (…), muy segura de que tomar las armas era la única solución.” (p. 13), lo cual no ocurriría sino después de su trágica orfandad. Se salva del hambre gracias a una dama española, quien luego se ...