dilluns 14 de desembre de 2009

NARCO TEÑIDO DE ROSA: MISS NARCO, DE JAVIER VALDEZ CÁRDENAS


Javier Valdez Cárdenas (Culiacán, 1967) es un periodista comprometido con su oficio; corresponsal del diario de circulación nacional La Jornada y fundador del semanario sinaloense Ríodoce.

Un tema central de sus investigaciones es el narcotráfico, asunto que ha dado negra fama a su estado natal y que a él le ha costado amenazas, como la del restaurantero que alegaba haber sido difamado tras difundirse que El Chapo Guzmán había ido a cenar a su negocio, no sin antes liquidar las cuentas de los azorados clientes, a quienes mandó desalojar; o atentados como el perpetrado contra el citado semanario, en el cual, afortunadamente, no hubo muertos ni heridos.

Mas él no se arredra y sigue denunciando las infamias que acarrea este asunto de seguridad nacional a quienes lo padecen; en este caso, se enfoca a las mujeres ligadas al narcotráfico en Miss Narco. Belleza, poder y violencia.

Anteriormente literatos como el español Arturo Pérez-Reverte y el sinaloense Élmer Mendoza han escrito sobre mujeres narcas, como Teresa Mendoza o Samantha Valdés, incluidas en las novelas La reina del sur (2002) y Balas de plata (2008), respectivamente; y desde el ámbito periodístico, un antecedente importante es La reina del Pacífico y otras mujeres del narco, de Víctor Ronquillo (2008), que también se vale de crónicas para abordar este fenómeno social.

El autor divide estas 22 crónicas en 6 apartados, con títulos harto sugerentes: “Seductoras seducidas”, “Sin deberla, pero siempre temiéndola”; “Cosas de familia”, “Heroínas”, “Las reinas” y “Narco belleza”.

Las buchonas protagonizan historias dignas de novela picaresca, sobre todo cuando asumieron esa vida por decisión propia, como “Yoselín”, y la pésima conductora de “Amor, volví a chocar”- haciendo ostentación de su mal gusto –uñas postizas en colores estridentes, decoradas con cristal Swarowski; ropa original, de diseñador, súper entallada; joyería espectacular...

Estas mujeres se caracterizan, la mayoría, por su procedencia humilde y por huir del maltrato familiar y la miseria a cambio del lujo, pero también, de innumerables vejaciones y terrible zozobra, como “Sugey”; en algunos casos, tienen la suficiente lucidez como para no dejarse deslumbrar, como la chica de “Fiesta privada”, de quien se enamora un narcojunior cumpleañero.

La jocosidad de los primeros dos textos, así como de “Narco glamour” -sobre una quinceañera y su festejo caótico- y “Manager” –acerca de una madre que impulsa a su pequeño hijo beisbolista- (que aparecen en el tercer apartado), contrasta con otros verdaderamente trágicos, pero igual de notables, como “Bala perdida”, donde es ejecutada accidentalmente la maestra Jesús Nancy; “Mujeres de Copaco”, donde una joven madre debió recoger el cuerpo desmembrado de su hijo adolescente, rafagueado por la rivalidad que tenía su familia con el JT; o como “Claudia”, periodista casada con un militar que sólo le acarrea la desgracia.

Impactante, sin duda alguna, resulta “Una piedra que llora”, dedicada a doña Aurora Fuentes Vega, matriarca que ha soportado estoicamente la persecución hacia su familia, entre cuyos miembros se hallaba El señor de los cielos.

Dos mujeres llamadas Alma, una policía juarense y una activista social, luchan contra el narcotráfico, ya desde una corporación, ya desde la protesta pacífica.

Como parte del remate magistral del libro, consagrado a las reinas de belleza, destaca “Laura Zúñiga”, quien, de haber sido Nuestra Belleza Sinaloa 2008, pasó a ser víctima de la ignominia al capturársele junto con su novio, un capo del cártel de Juárez.

Entre perico, gallo y chiva, víctimas o victimarias, estas mujeres tiñen el narco de rosa mientras sortean un destino implacable, decidido por la feroz lucha de los grandes capos mexicanos (El Mayo, El Chapo, El Mochomo…), por mantener sus plazas, el gobierno manda catear domicilios familiares –muchas veces, inocentes- y los dólares circulan, lavaditos, porque nadie mata a la gallina de los huevos de oro.

Elena Méndez

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Javier Valdez Cárdenas,

Miss Narco. Belleza, poder y violencia,

Aguilar,

México, 2009,

272 pp.

dimarts 24 de novembre de 2009

EL DELIRANTE ABSURDO: FIRMADO CON UN KLÍNEX, DE ÉLMER MENDOZA


Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) es un autor que gusta de reinventarse a sí mismo y de experimentar con diversos géneros. Lo mismo puede escribir crónica, poesía, teatro, novela y cuento, que ubicar sus historias en ámbitos cosmopolitas o muy locales o arriesgarse al retomar a Rulfo o incursionar en la novela negra.

Sin duda, es con el género novelístico que el sinaloense ha adquirido renombre internacional, desde que apareció su primera novela, Un asesino solitario, en 1999.

Ahora, tras 17 años sin publicar un volumen de cuentos -el penúltimo fue El amor es un perro sin dueño (Cuadernos de Malinalco, 1992)-, lanza Firmado con un klínex, compuesto de 13 relatos, todos ellos caracterizados, amén de un serio trabajo en el discurso narrativo y en el lenguaje -según declara el propio autor-, por situarse en el noroeste del país, su “territorio emocional” y por el delirante absurdo que siempre acecha a la realidad.

Todos estos relatos, asimismo, poseen un ritmo vertiginoso y están relacionados con la violencia, tema que obsesiona al autor.

En la primera mitad del libro aparecen cuatro cuentos que, quizá por su demasiada brevedad, no alcanzan a brindar al lector una idea inteligible: se trata de “Rompecabezas”, “Si te vas a enamorar que sea de alguien así”, “Cuerpo” y “Postal para Diego Luna”.

Y “Plop” –que aparece en la segunda mitad- me provoca la misma estupefacción que las minificciones monterrosianas, por lo cual me abstendré de comentarlo.

Acaso el relato mejor construido sea “Firmado con un klínex”, donde el detective Édgar Mendieta, alias El Zurdo, investiga la incomprensible ola de suicidios femeninos que se ha desatado en la desértica ciudad de Cálithah, que se torna aún más preocupante cuando personajes célebres como la actriz Mónica Náscar, la Alcaldesa y la Condesa de Alejandría aparecen entre las fallecidas.

A mi juicio, este relato vendría a ser una alegoría de la alienación ocasionada por el consumismo exacerbado y los mensajes subliminales de los medios de comunicación, con un leve asomo parafílico.

Este cuento resulta particularmente interesante pues, según Mendoza, es el germen del Zurdo, a quien haría protagonista de su galardonada novela Balas de Plata.

En “Gard” un italiano y un francés discuten la víspera de un Mundial de Futbol, a decidirse entre las selecciones de ambos países.

Un asesino a sueldo persigue en “La casa de las sirenas” a la Emperatriz Sissi, deambulando por diversas ciudades europeas; misión que deberá cumplir pese a innumerables obstáculos, no sin antes fascinarse ante las virtudes de la víctima.

En “Regalo de cumpleaños” un matrimonio emprende un viaje por el desierto de Sonora para festejar a la esposa, a quien el marido siempre lleva a lugares insólitos en esa fecha.

En “Ytsé” cuatro amigos se disputan las atenciones de un portento de mujer, sin imaginarse el infausto destino que le espera al elegido.

En “La secta de Gutenberg” aparece otro asesino a sueldo, involucrado en la encarnizada lucha entre los Lectores y los Nolectores, donde los primeros le han encomendado deshacerse del cabecilla de los segundos. Las consecuencias de esto serán insospechadas.

“Fiesta” refiere una caótica pero -tal vez por eso mismo- divertida reunión de escritores y uno que otro académico o artista (de origen sinaloense, sobre todo) ligado a Mendoza, ya sea por amistad o parentesco. En dicha reunión cada quien saca a relucir frases célebres tomadas de sus libros o bien, de su cotidianidad.

En “La decisión”, cuento que cierra el volumen, NZ, agricultor que siembra mariguana y un chico universitario prófugo discuten acerca de un misterioso tesoro que se han encontrado.

Mendoza se ha definido recientemente como “un novelista con todas las letras”, lo cual comparto, claro está. Si desarrollara estas historias o retomara estos personajes en alguna novela –como hiciera con el Zurdo-, correrían con mayor fortuna que acá.

Como quiera, vale la pena conocer al Élmer cuentista y empaparse del delirante absurdo que transita por las páginas de Firmado con un klínex.


Elena Méndez
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Firmado con un klínex,

Élmer Mendoza,

Col. Andanzas,

Tusquets Editores,

México, 2009,

112 pp.

dissabte 14 de novembre de 2009

FRIVOLIDAD SÓLO APARENTE: AL DIABLO LA MALDITA PRIMAVERA, DE ALONSO SÁNCHEZ BAUTE

La novela gay ha experimentado un auge a últimas fechas. Acaso esto sea porque dicha comunidad ha ido conquistando espacios para expresarse, para ejercer los derechos que todo ser humano debe poseer.
Sin embargo, la rampante homofobia que permea aún en nuestra sociedad convierte, automáticamente, el discurso de esta comunidad en algo marginal, transgresor, dado que no se sujeta a lo socialmente establecido.
Dentro del citado género se inserta Al diablo la maldita primavera, del colombiano Alonso Sánchez Baute (Valledupar, 1964); obra ganadora del Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá en 2002.
La novela está narrada en primera persona por Edwin Rodríguez Buelvas, universitario barranquillero de orientación homosexual, que decide abandonar todo en pos de un sueño: ser la drag queen más famosa de Colombia.
Así, este joven, cuya frivolidad es sólo aparente -conoce al dedillo las colecciones de los grandes diseñadores: Gianni Versace, Carolina Herrera; los milagros que obra Lancôme; lo chic que resulta ser bulímica o anoréxica para mostrar una figura delgada…- tiene, no obstante, una gran cultura, manifiesta en abundantes referencias literarias.
Edwin, pese a su gran sarcasmo, arma utilizada para defenderse en un ambiente harto hostil (ya que desde pequeño percibe el rechazo que suscita su homosexualidad), resulta enternecedor: se empeña en que a su vida llegue la primavera: algún gatito a quien amar. Quizá este gatito salga de un sex chat room o un dark room, qué más da.
Mientras tanto, se esfuerza en triunfar sobre el escenario, con un ingenio y tenacidad admirables, aunque le deba dinero a las once mil vírgenes y carezca del linaje del que tanto se ufana, como la pretendida hidalguía de los antihéroes picarescos.
Otro aspecto en común de esta novela con el género picaresco, además del lenguaje marginal –en este caso, un delicioso argot gay salpicado de colombianismos- es la rabia lúcida con que Edwin narra sus peripecias, pues asume una actitud crítica acerca de la doble moral de la sociedad, que rechaza a la comunidad gay, aunque esos mismos intolerantes realicen furtivamente todo aquello que condenan.
Al diablo la maldita primavera –cuyo título alude al célebre tema musical de la cantante mexicana Yuri, éxito de los 80, adoptado como himno gay en Colombia-, además de sus ediciones colombianas, españolas y mexicanas, ha sido llevada al teatro en el país sudamericano en 2004, bajo la dirección de Jorge Alí Triana, con Orlando Valenzuela como protagonista.
Hilarante, tierna, mordaz, satírica, urbana, local y cosmopolita. Todo eso es Al diablo la maldita primavera.
Elena Méndez
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Alonso Sánchez Baute,
Al diablo la maldita primavera,
Col. Narrativa,
Punto de Lectura,
México, 2009,
267 pp.

dimarts 10 de novembre de 2009

ENTRE LA LIBERTAD Y LA IGNOMINIA: LA VERDADERA HISTORIA DE MALINCHE, DE FANNY DEL RÍO

La literatura mexicana ha experimentado un repunte de la novela histórica en vísperas del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución.
Entre sus más célebres autores se encuentra Francisco Martín Moreno, cuyas obras han suscitado un gran interés en el público, atraído por lo polémico de los personajes y acontecimientos abordados.
Otra autora mexicana adscrita a este género es Fanny del Río, quien debuta con La verdadera historia de Malinche.
La autora -ampliamente documentada en crónicas como las Cartas de Relación de Hernán Cortés e Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, por ejemplo- se arriesga al humanizar a este personaje tan controversial en la Historia de México, a quien suele considerársele una antiheroína, cuyo solo nombre ha dado origen, a nuestra cultura, a un término peyorativo: malinchismo, definido por la Real Academia Española como: "Actitud de quien muestra apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio."
Malinali, otrora heredera al trono de Coatzaqualco, a sabiendas de que pronto morirá, lega un testimonio epistolar a su hijo Martín, nacido de su unión con Cortés (aquí, don Fernando).
En estas treinta cartas, ella, ya bautizada como Doña Marina (alias Malinche), defiende su honor, tan vilipendiado al haber caído nuevamente en desgracia.
Así, relata su infancia noble, truncada tras la artera ejecución de su padre -llamado Chimalpain, según el extinto historiador mexicano Federico Gómez de Orozco-, cacique de Painala, quien se rehusara a aumentar los tributos a su pueblo, como exigía el tlatoani Moctezuma.
Al enviudar, la madre –Cimatl, de acuerdo con el citado autor- se deshace de la pequeña heredera para favorecer a su nuevo vástago, fruto de un amasiato.
La niña es trasladada al Mayab, donde es esclavizada y prostituida.
Situación harto humillante para una joven cuyo destino era gobernar, y que no consigue sino cambiar nuevamente de amo, al vendérsele al cacique de Tabasco.
Éste sería derrotado por las huestes de Cortés, que proseguían su expedición en tierras mexicanas, iniciada en Yucatán tras abandonar la Española (Cuba).
El cacique, temeroso, pacta con el Conquistador y le obsequia veinte esclavas, entre ellas, Malinche, quien, amén de dominar las lenguas náhuatl y maya chol, posee una gran inteligencia y cultura, cualidades que la hacen ser preferida por éste en vez de Aguilar, el intérprete oficial.
Malinche, testigo privilegiado de la Conquista, hace hincapié en las circunstancias que contribuyeron al triunfo de los españoles: el descontento hacia la voracidad del imperio mexica; la superstición de los nativos, que creyeron a Cortés la encarnación del dios Quetzalcóatl, quien profetizó su retorno; y el catolicismo, donde hábilmente se fusionaron los ritos paganos con la 'religión verdadera'.
Dentro de este sincretismo es relevante la figura de la Virgen de Guadalupe, culto identificado con la diosa madre de los aztecas, Tonantzin.
Malinche refiere, asimismo, las alianzas, enfrentamientos, traiciones e intrigas surgidas durante este proceso histórico; las grandes victorias y las terribles contrariedades y derrotas. En particular son interesantes las alianzas con Cempoala, Texcoco y Tlaxcala –determinante esta última para su triunfo-, el enfrentamiento entre Diego de Velázquez –adelantado y primer gobernador de Cuba-, la desventurada colaboración de Cuitláhuac, la epidemia de viruela que asoló al pueblo, el fatídico episodio de la Noche Triste y la rendición de la vasta Tenochtitlan.
La autora acierta al transmitir el dolor de su protagonista mediante un tono profundamente lírico –mas no lastimero-; asimismo, al prescindir de una visión maniquea, pues, si bien presenta a una Malinche enamorada aún de Cortés –pese a verse forzada a alejarse-, a quien veneraba por considerarlo su camino a la libertad y un gran estratega militar, se percata también de que las ambiciones de ambos son distintas y de la enorme voracidad de los conquistadores.
La verdadera historia de Malinche: una reivindicación de la dignidad de una mujer cuya vida osciló entre la libertad y la ignominia.
Elena Méndez

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Fanny del Río,
La verdadera historia de Malinche,
Plaza y Janés,
México, 2009,
192 pp.

divendres 6 de novembre de 2009

PERSONIFICAR LA TRANSGRESIÓN: CENA ENTRE CHACALES, DE SAÏD JAVIER ESTRELLA

Saïd Javier Estrella (Pachuca, 1981), en su primer libro, Cena entre chacales (Premio de Cuento Ricardo Garibay 2008), reúne a una serie de personajes movidos por un afán transgresor, manifiesto en situaciones límite donde cometen actos violentos sutiles o exacerbados.
Transgresiones cometidas ya sea por hambre, por venganza, por morbo; o, incluso, por la farmacodependencia o un mero desquiciamiento mental.
En el cuento que abre el volumen, “Yo maté a Salinas”, se aborda la progresiva decadencia económica y moral del personaje principal, otrora exitoso inversionista, quien deberá mendigar tras el catastrófico “Error de diciembre”, infamia que vengará de singular manera.
“En silencio, como alcachofa” (quizá uno de los relatos mejor construidos), el narrador protagonista, Lukaz, un joven polaco, rememora la dimisión de Wallesa y la consecuente desgracia para el pueblo y en particular, para su familia. Situación harto apremiante que lo llevará al canibalismo.
“Cena entre chacales” refiere, en primera persona, las correrías del protagonista y su grupo de amigos, “los chacales”, quienes fueran juniors habituados al desmadre y carentes de principios y que se reúnen, ya ancianos, acaso para cometer una suprema iniquidad…
En “Pito”, Marvin Bolaños, empleado de un ingenio azucarero en Cuba, desesperado ante la miseria, incursiona en el tráfico de drogas, sin saber en qué lío se ha metido.
En “Lecciones de piloto”, un narrador testigo dialoga con Gustavo Lastra Pantoja, transportista devenido afamado pollero, a quien ha ayudado a escapar de la justicia, luego de la tragedia que ha ocasionado y que éste confiesa con una desfachatez que su cómplice cree mitomanía.
El volumen cierra con “Yakkaru”, un alucinante relato en que Saïd (nótese el esfuerzo del autor por fusionar lo ficticio con lo real) se vuelve conejillo de Indias de la siquiatra que lo atiende en una clínica para enfermos mentales en Girona. Ella aprovecha la obsesión por la escritura de éste, sin pensar en los extremos a que puede llegar…
Saïd Javier Estrella en ésta su ópera prima nos lleva de la sonrisa irónica al estupor helado; de la compasión a la repugnancia; de lo cotidiano a lo absurdo, sin dejarnos caer nunca en el tedio.
Elena Méndez
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Saïd Javier Estrella,
Cena entre chacales,
Col. Narrativa,
FOECAH/CONACULTA,
Pachuca, 2009,
76 pp.

dilluns 2 de novembre de 2009

DESMITIFICAR NUESTRA HISTORIA: 101 PREGUNTAS SOBRE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO Y 101 PREGUNTAS SOBRE LA REVOLUCIÓN MEXICANA




En vísperas del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, se ha publicado un sinnúmero de libros relativos a dichos acontecimientos históricos.
Los géneros más socorridos para abordarlos han sido la biografía, la novela o el ensayo.
Este último género es el utilizado en 101 preguntas sobre la Independencia de México y 101 preguntas sobre la Revolución Mexicana (ambos de Grijalbo, 2009), de Cecilia Pacheco y Pedro Salmerón, respectivamente; autores que, mediante una serie de preguntas y respuestas, brindan una lectura ágil y didáctica sobre sendos episodios de la vida nacional.
Pacheco y Salmerón aciertan en su afán desmitificador de los citados pasajes, tan permeados de maniqueísmo y, por ende, de distorsiones.
Así, Pacheco sostiene que los criollos eran menospreciados por los peninsulares; situación que los primeros ansiaban revertir, sobajando al resto de las castas, alardeando de su pretendida hidalguía.
Por otro lado, señala la intriga sufrida por el virrey Revillagigedo, pese a haber contribuido enormemente al desarrollo urbano de la capital; y la tiranía de otro virrey, Gálvez, quien, empero, dio un fuerte impulso a las artes, hecho que contribuyó a la apertura mental de la sociedad, al mermar el monopolio de la Iglesia sobre la educación.
Otro dato interesante es cuando se aclara que el barón de Humboldt no fue quien llamó a México “la Ciudad de los Palacios”, sino Charles Latrobe, extasiado ante su magnificencia.
La autora resta solemnidad a los caudillos independentistas, en particular Hidalgo y Allende, figuras que poseían un gran carisma y llevaban una vida poco ortodoxa.
Salmerón, por su parte, nos revela que, contrario a la idea predominante, Porfirio Díaz gozaba de popularidad aun en el año en que estalló el movimiento revolucionario. Asimismo, otro dato interesante es la capacidad de negociación del dictador oaxaqueño, cuyo error principal fue, no obstante, dar prioridad al crecimiento económico, menoscabando las libertades públicas; así como la marcada desigualdad de las riquezas.
Venustiano Carranza, con todo y haber sido artífice de la Constitución que todavía nos rige, incurrió en prácticas tan nocivas como el nepotismo y la anulación de los derechos de asociación y huelga de los obreros.
El autor desmiente que Álvaro Obregón haya perdido su brazo derecho en Celaya. En realidad, esto ocurrió en otro lugar guanajuatense: Santa Ana del Conde.
Otra valiosa aclaración es la de que los célebres Dorados de Francisco Villa no eran todos sus seguidores, sino sólo su escolta, compuesta por 100 oficiales.
Sorprende saber que este afamado caudillo duranguense, cuyos ideales democráticos iban enfocados principalmente al agrarismo, terminó siendo “un guerrillero terrible y sanguinario” (p. 277) tras su exilio.
Aun con sus profundas contradicciones, es de primordial importancia conocer los antecedentes que han hecho de México ser lo que es, para así poder valorarlo y defenderlo y que los logros alcanzados por la Independencia y la Revolución sean dignamente recordados, no sólo como parte de un discurso institucional.
Elena Méndez
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Cecilia Pacheco,
101 preguntas sobre la Independencia de México,
Grijalbo,
México, 2009,
351 pp.
Pedro Salmerón,
101 preguntas sobre la Revolución Mexicana,
Grijalbo,
México, 2009,
294 pp.

dijous 15 d’octubre de 2009

ENTRE LO LINEAL Y LO CIRCULAR: LA GRAMÁTICA DEL TIEMPO, DE LEONARDO DA JANDRA


¿Qué es el tiempo? De acuerdo a la segunda acepción de la Real Academia Española, se define como: "magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro (...)"
Leonardo da Jandra (Chiapas, 1951) en su ensayo La gramática del tiempo, aborda, desde una perspectiva filosófica, este problema del que se han ocupado numerosos pensadores de todas las épocas. Habla acerca de cómo se ha pasado de una concepción circular del tiempo a una lineal. Esta última, debido a la formación judeocristiana que permea en Occidente, misma que privilegia al Tánatos sobre el Eros: la pulsión mortal contra la vital.
El autor narra su experiencia de veintiocho años en Cacaluta (la selva huatulqueña, en Oaxaca), donde junto a su pareja, la pintora Agar García, realizó una 'utopía mínima': la de aislarse lo más posible de la civilización, reencontrándose con la naturaleza y limitando sus necesidades de consumo.
Dicha utopía fue violentada al ser desalojados, tras alegarse que habitaban dicho predio como ‘paracaidistas’; argumento falso para favorecer a empresarios que construirían un complejo turístico en aquella zona, famosa por su biodiversidad.
Esa pérdida, más que material, ha significado para da Jandra no sólo el atestiguar la inminente devastación del ecosistema huatulqueño, sino también el drástico cambio cultural que implica para los pobladores, cuyo principal sustento proviene de la caza y pesca.
Estas actividades son todo un ritual para el nativo, al conectarlo con la divinidad, contra la que se atenta al imponerse el estado de derecho, con su voraz consumismo, su espectacularidad usurpadora de lo sagrado y el perenne temor a la muerte.
El caso huatulqueño es sólo un ejemplo de lo que ocurre cuando el ser humano pasa del estado de naturaleza al de derecho, donde se niega la preteridad (lo ritual) en pos de la presentaneidad (el poder), socavando, así, la posteridad (la libertad).
Por ende, también se condena a la sociedad a percibir su evolución en forma lineal e irreversible, desechando la idea nietzcheana del Eterno Retorno, que alude a una concepción cíclica de la historia.
Asimismo, el sistema (llámese dictadura, democracia o cualquier otro), en su afán masificador, denigra al individuo, condenando a la sociedad a la que pertenece a la decadencia.
El póstero reniega del prétero y del presentáneo, olvidando que para haber una ruptura debe existir tradición; suprema paradoja encarnada, principalmente, por el creador artístico, visionario, al que pretenden acallar los poderosos.
Como sostiene el propio da Jandra, el póstero tenderá a hacer revolución, misma que al llegar al poder se traiciona a sí misma, al querer perpetuarse a toda costa.
Evolución, no revolución, acaso sea la tarea del póstero reconciliado con su preteridad y su presentaneidad, lo sagrado y lo profano, lo lineal y lo circular. Utopía de utopías, sin duda.
Elena Méndez
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Leonardo da Jandra,
La gramática del tiempo,
(Prólogo: Enrique Vila-Matas)
Col. Estuario,
Editorial Almadía,
Oaxaca,
224 pp.