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luns, 8 de febreiro de 2010

LA SUBVERSIÓN ROCAMBOLESCA: EL AGUJERO EN LA PARED, DE RUBEM FONSECA


Rubem Fonseca (Juiz de Fora, 1925) gusta de desconcertar al lector mediante situaciones descabelladas, tramas absurdas, un erotismo descarnado, casi pornográfico y su portentosa imaginación rayana en lo truculento.

Todos estos elementos aparecen en su libro El agujero en la pared, volumen compuesto por 8 cuentos, que fue publicado en portugués en 1995.

Cal y Arena ha lanzado dos ediciones en español, la primera de ellas en 1997; y la que ahora me ocupa, del 2009.

En esta obra, Fonseca vuelve a hacer gala de su obsesión por el ambiente lumpen. También hay una predilección por los narradores protagonistas, hombres cínicos y misóginos, envueltos en peripecias que los conducen a vorágines cada vez más caóticas y violentas.

“El globo fantasma” es perseguido por un grupo de policías, debido al creciente rumor de que se trata del globo más grande del mundo, lo cual ocasionaría grandes catástrofes en Río, ciudad rodeada por un bosque. Los globos han sido prohibidos, sin éxito, ya que los pobladores son fieles a sus tradiciones; hecho que complica todavía más todo.

En “La carne y los huesos” el personaje principal decide celebrar la vida cohabitando mientras su madre acaba de morir en una lejana ciudad.

En “Idiotas que hablan otra lengua” –redactado con estructura dramatúrgica- José Roberto, marido infiel, pretende asesinar a su esposa, aparente modelo de abnegación, sin imaginarse en qué líos se verá metido.

Un ex empleado bancario es atropellado en “El enano” y se convierte en motivo de discordia para dos mujeres que se disputan sus favores; una de ellas es quien lo atropelló. Encontrarse en medio de un triángulo amoroso le hará cometer terribles atrocidades…




En “Artes y oficios” un nuevo rico contacta a un ghostwriter para que le escriba una novela, ansioso de tener un reconocimiento más allá de su poderío económico.

Este relato resulta particularmente interesante, dada su estructura en abismo, puesto que la novela que ha solicitado trata de un sujeto que escribe un libro por encargo, una autobiografía apócrifa de Machado de Assis. El éxito de la obra es apabullante y cambia la vida del supuesto autor en diversos sentidos.

Un hombre moribundo, al repasar su vida en una cama de hospital, se aferra a una razón harto chusca para no morirse en “Orgullo”.

En “Placebo” un exitoso empresario se ve forzado a comprar un feto para curarse de su extraña enfermedad, misión que conseguirá no sin pasar antes por numerosas peripecias.

El volumen cierra con el relato que da nombre al libro. Resulta delicioso por el voyeurismo de su protagonista, quien espía a una vecina y a la hija de su casera, desatando en ellas fuertes pasiones…

La literatura de Fonseca, según el escritor mexicano Élmer Mendoza -quien se declara su alumno-es una respuesta a la violencia descarnada que ciega a la sociedad de este tiempo; mientras que el propio Fonseca, a través de su álter ego Gustavo Flavio -personaje de su novela Bufo & Spallanzani-sostiene: “El escritor debe ser esencialmente un subversivo. El escritor tiene que ser escéptico. Tiene que estar contra la moral y las buenas costumbres”.

Y vaya que es cierto: esa violencia descarnada transtorna a los personajes de Fonseca, quien es consecuente con su afán de subversión, siempre satírico, rocambolesco.

Elena Méndez

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Rubem Fonseca,

El agujero en la pared

(título original:

O buraco na parede),

traducción: Rodolfo Mata

y Regina Crespo,

Biblioteca Rubem Fonseca,

Ediciones Cal y Arena,

México, 2009,

192 pp.

luns, 1 de febreiro de 2010

DEL DOLOR COMO ALEPH: EL DÍA QUE BEAUMONT CONOCIÓ A SU DOLOR, DE J.M.G. LE CLÉZIO


Jean-Marie Gustave Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008, inició su carrera como escritor en 1963, con la novela Le Procés-verbal(El atestado), que recibiera el premio Renaudot. Con dicha obra, además, inauguraría la primera de las dos etapas en que se ha clasificado su narrativa: una existencialista, incluso experimental, en contraste con la que le daría luego más prestigio, donde aborda temas como la infancia, la adolescencia y los viajes.

A esa primera etapa –que culminaría en 1975- pertenece el relato El día que Beaumont conoció a su dolor, el segundo libro que publicó en su vida, editado en 1965 por Gallimard.

44 años después, Almadía ha lanzado su versión en español, en una magnífica traducción realizada por Martín Solares.

La anécdota parecería intrascendente: Un hombre llamado Beaumont sufre un problema dental por la madrugada. Ansioso, hurga entre sus medicamentos, que consume desesperado. El intento resulta vano.

A partir de ese hecho tan cotidiano comienza lo aterrador: empieza a delirar. Llama a su amiga Paula, a quien le revela intuir una catástrofe inminente. La chica no puede hacer mucho por él. Entonces Beaumont empeora. Marca números al azar, confesando a interlocutores desconocidos su miedo, su soledad, sólo para toparse con la indiferencia ajena, que, empero, no lo lastima, por haber entrado a “una especie de pequeña calma, triste y silenciosa.” (p. 48). Ese dolor, cual Aleph borgesiano, le revela un universo: “Conozco todo lo que ocurre en la tierra, todos los horrores, y todos los placeres; todo lo que se dice y desea: todo (…)” (p. 48). Es el preludio de su insospechada transformación, que habrá de liberarlo mientras desaparece para el mundo…

Construido con una tensión narrativa permanente, un lenguaje plagado de audaces metáforas que subrayan el absurdo de la situación, este impecable relato de Le Clézio resulta una alegoría de cómo el dolor transforma a los seres humanos, al enfrentarlos a su vulnerabilidad.

Elena Méndez


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J.M.G.Le Clézio,

El día que Beaumont conoció a su dolor

(título original: Le jour où

Beaumont fit connaissance

avec sa douleur),

traducción: Martín Solares,

ilustraciones: Alejandro Magallanes,

Editorial Almadía,

Oaxaca, 2009,

64 pp.