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sábado, 30 de xaneiro de 2010

SARAMAGO, BLOGUERO: EL CUADERNO, DE JOSÉ SARAMAGO


José Saramago (Azinhaga, 1922), acaso sea el bloguero literario más afamado del mundo. Premio Nobel de Literatura en 1998, escéptico radical, comunista hormonal, ateo declarado, escribe para desasosegar, como él mismo afirma. Y lo consigue pues, quien lea en El cuaderno las 119 entradas que acumuló durante seis meses (de septiembre de 2008 a marzo de 2009), no quedará indiferente.

Dentro de la página de su Fundación emprendió fervorosamente dicha tarea, convencido de que “el blog va iluminándole el camino al autor: es ésa su virtud”. Así, nos enteramos de Caín, su más reciente novela, cuando apenas era un work in progress cuyo nombre se negaba a revelar; eso sí, aclara que constaba de “sólo una palabra” que “contaría, por sí misma, toda la historia”.

El autor lusitano, en su afán provocador, dedica gran parte del blog/libro a cuestionar dos temas harto polémicos: Política y Religión; o, mejor dicho, Las Religiones; sobre éstas sostiene, junto con el teólogo suizo Hans Küng: “Las religiones nunca han servido para aproximar a los seres humanos los unos a los otros”.

Elabora una crítica feroz acerca de la Izquierda, que hizo mutis ante la airada diatriba de éste; se regocija del zapatazo lanzado contra George W. Bush cuando todavía era presidente; rechaza con vehemencia cualquier oscurantismo o fundamentalismo contemporáneo, encarnados ya sea en la vergonzante persecución de Israel al pueblo palestino; los delirios tiranos de Il Cavalieri, Silvio Berlusconi; la paranoia de Estados Unidos, reflejada en su absurda lucha antiterrorista; o el empeño inquisidor de Ratzinger, que augura un supremo castigo para “los cristianos incoherentes”.

Mas estas páginas no se limitan sólo a desasosegar o a iluminarle el camino al autor. También iluminan, claro, al lector, a quien vuelve cómplice de la lealtad que siente hacia Pilar, su esposa; de su fascinación por el también lusitano Pessoa, uno y múltiple; de cuando se siente “vivo, vivísimo” al hablar de la muerte; de sus lágrimas conmovidas al saber que Sigifredo López, diputado colombiano secuestrado por las FARC -que lograría ser liberado- comparó a la inquebrantable luchadora social Piedad Córdoba con la mujer del médico de Ensayo sobre la ceguera; de su desazón ante las infames condiciones en que vive Susi, una elefanta deprimida del Zoológico de Barcelona; de su solidaridad con el pueblo español tras el fatídico episodio de Atocha…

El cuaderno, sin duda, acercará todavía más a Saramago, el escritor, el hombre, con sus lectores dispersos por el orbe. Baste mencionar las prontas traducciones que ha tenido al español –realizada por su compañera-; catalán e italiano.

Elena Méndez
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José Saramago,

El cuaderno

(título original: O Caderno),

Traducción: Pilar del Río,

Fundación José Saramago/Alfaguara,

240 pp.

mércores, 27 de xaneiro de 2010

MORTAJA DE RECUERDOS: DUELO DE NOCHE, DE MARÍA ANTONIETA MENDÍVIL


María Antonieta Mendívil (Cajeme, 1971) es una escritora que ha incursionado con igual fortuna en la poesía y en la narrativa. Debutó en este último género con la novela Otros tiempos (2000), obra de ficción especulativa; una alegoría de la censura y el exilio, en un ambiente opresor donde la poesía queda proscrita.

Con su segunda novela, Duelo de noche, la autora retoma la premisa que se planteara en la anterior: “utilizar el lenguaje como tabú”.

Duelo de noche aborda la historia de dos mujeres: Concepción (Concha), la madre; y Sara, la hija. La primera es un ama de casa desahuciada por el cáncer. La segunda es una joven médica, que ha pactado con ella no inyectarle morfina. “Quiero sentir el dolor, Sara, lo conozco, no me asusta; quiero ofrecer este sufrimiento por mis padres, por los niños del mundo que crecen sin amor, por la gente que sufre sola” (p. 37), le suplica.

La novela está narrada mediante lo no dicho; el lector accede alternativamente al monólogo interior de Concha y Sara, quienes temen confesar lo más íntimo de sí mismas aun ante la postrer agonía de la primera.

Entre ambas tejen, sin saberlo, una mortaja de recuerdos, al repasar sus vidas, tan distintas entre sí: una ha sido amorosa al grado de ser considerada sobreprotectora por la otra, quien es fría, distante. Sin embargo, tienen algo en común, más allá de la sangre: el miedo, ese miedo que las inunda cotidianamente. Miedo al abandono, a la miseria, a la muerte, a revelar aquellos secretos que lastiman tanto…

Concha, de origen muy humilde, es una de las cinco hijas de un matrimonio sin amor. Su madre, Delia, fue vendida siendo casi niña a don Rafael Jimeno, un hombre de abolengo, quien es desheredado a causa de esto.

Las carencias afectivas y materiales de las pequeñas resultan harto desgarradoras, sin embargo, ellas mantienen la ilusión de superarse y ser felices, aun en medio del mutuo desprecio entre sus progenitores, quienes suelen agredirse física y verbalmente, dada su relación enfermiza.

La infancia de Sara, aun cuando no sufre tantas estrecheces económicas, también resulta trágica: vive sintiéndose culpable de haber deseado siempre ser huérfana, de sentir rechazo ante la obligación de proteger a su hermana menor, Marijose, cuya muerte accidental siente como un castigo a su egoísmo.

Aquellos deseos que a Sara le resultan tan avergonzantes son producto de sus enormes ansias de libertad, por sentir como un lastre cualesquier atadura que merme su afán de conocimiento, que la limite por ser mujer, que interrumpa su constante reflexión acerca de Dios y lo espiritual… “(…) había llegado a la conclusión de que si había una certeza en el misterio de la vida, era Dios. Sin embargo no podía tener fe. Y, aunque en forma de ausencia, no podía encontrar ningún otro ser en mi interior más que Él”. (p. 135)

Búsqueda que la hará abandonar a Miguel, su novio, y abandonar el hogar para ejercer como médica en labores altruistas, pese a la oposición de sus padres y de su hermano mayor, Rafa, quien no tuvo el valor de negarse al destino que éstos le impusieron.

Duelo de noche: una conmovedora reflexión sobre la muerte, la cual, según la autora, “es el último resumidero, donde todas las emociones, las mejores y las peores, se mezclan y se purgan”.

Elena Méndez

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María Antonieta Mendívil,

Duelo de noche,

Col. Narrativa,

Editorial Almuzara,

España, 2006,

160 pp.

xoves, 21 de xaneiro de 2010

PASIÓN MÁS ALLÁ DE LA MUERTE: MERRICK, DE ANNE RICE


El año pasado hubo un repunte de la novela vampírica, con autores tan disímiles como la norteamericana Stephenie Meyer, el cineasta mexicano Guillermo del Toro (en coautoría con el americano Chuck Hogan) y hasta el canadiense Dacre Stoker, sobrino-bisnieto de Bram Stoker, el célebre creador de Drácula, por citar sólo algunos.

Este género se ha enfocado sobre todo en el público juvenil, como en el caso de Meyer, cuyas obras se han popularizado aún más gracias a las versiones cinematográficas de su obra.

Sin embargo, una de las creadoras más reconocidas y alabadas del género es Anne Rice (Nuevo Orleans, 1941), que ha escrito tres series sobre el tema: Crónicas vampíricas, Las brujas de Mayfair y Nuevas historias de vampiros.

La primera de ellas, anunciada como “la mejor saga de vampiros jamás escrita”, inició en 1976 con la novela Entrevista con el Vampiro (llevada al cine en 1994, bajo la dirección de Neil Jordan, con Tom Cruise y Brad Pitt en los papeles protagónicos); consta de 10 volúmenes.

En el séptimo de ellos, Merrick, David Talbot, otrora Superior de la Orden de Talamasca, narra cómo se convirtió en vampiro, uno de los tipos de seres estudiados, precisamente, por la Orden, que investiga fenómenos paranormales.

David ha sido transformado en vampiro por el legendario Lestat –que en el momento en que inicia su narración está en un profundo letargo-. Ellos dos y Louis De Pointe du Lac son los únicos tres vampiros que habitan en Nuevo Orleans.

Merrick, bellísima mulata, es una bruja vudú que queda huérfana cuando niña y es criada por la Orden, en especial por David, que queda prendado de ella.

Al pasar los años, David -quien ya es vampiro- le pide invocar el espíritu de Claudia, hija adoptiva de Louis y Lestat, quien fue exterminada por Armand en el Teatro de Vampiros, en París.


Dicho ritual es complicado, por requerir de un gran poder, sin embargo Merrick accede a realizarlo ante los ruegos de su antiguo tutor, quien decide pedirle ayuda ante el sufrimiento de Louis, que sigue sintiéndose culpable por el fatídico destino de la pequeña.

Volver a ver a Merrick atormenta a David, puesto que ella lo sedujo cuando ella ya era una mujer y él un anciano mortal, durante un campamento en Guatemala, a donde viajaron para sustraer objetos prehispánicos de una pirámide, con fines de hechicería.

Merrick, tras este nuevo encuentro, manifiesta temor de que Louis o el propio David pretendan convertirla en vampiro. Este último da su palabra de que ello no ocurrirá.

Se realiza la invocación, pero las pasiones más allá de la muerte se interponen, trastornando el destino de todos los involucrados…

Rice, cuya obra es considerada ya de culto, acierta al humanizar a estos seres nocturnos, cuya angustia ante la inmortalidad es su mayor condena…

Elena Méndez

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Anne Rice,

Merrick,

Crónicas Vampíricas VII,

Traducción: Camila Batlles,

Zeta Bolsillo,

Barcelona, 2009,

464 pp.

luns, 18 de xaneiro de 2010

PLACERES CULPOSOS: SEXO, DROGAS Y CHOCOLATE. LA CIENCIA DEL PLACER, DE PAUL MARTIN


El ser humano siempre ha buscado evadirse de su realidad, valiéndose de actividades y sustancias que le ayuden a encontrar el placer, aunque éste resulte efímero, costoso y muchas veces, adictivo e ilegal. Situación que las autoridades civiles y religiosas han pretendido regular, con resultados contraproducentes.

Paul Martin, en su esclarecedor ensayo Sexo, drogas y chocolate. La ciencia del placer, elabora un tratado acerca de estas formas en que la humanidad se ha procurado bienestar a lo largo de la historia, llegando incluso a padecer adicciones por ellas.

Con un lenguaje ameno y claro, el autor acude a numerosos estudios científicos -realizados tanto con personas como con animales- y a ejemplos de personajes célebres, que destacaron no sólo por su talento o fortuna, sino también por haber vivido al extremo.

El sexo, necesidad fisiológica, ocupa un lugar primordial dentro de esta lista, dadas las tremendas polémicas que ha desatado esta actividad desde tiempos inmemoriales. Normalmente se ha reprobado su realización con fines no reproductivos y se ha intentado regularla, ya se trate de masturbación o del coito en sí, por considerarse motivo de desorden moral y de daño físico.

Entre las razones por las cuales el sexo resulta tan atractivo, se encuentra la liberación hormonal que se produce en el organismo del practicante; entre dichas hormonas, se hallan la dopamina, relacionada con las recompensas naturales que pueda obtener un individuo; la oxitocina, que crea vínculos de pareja entre quienes sostienen relaciones sexuales; y la prolactina, que brinda una sensación relajante tras el orgasmo.

Por otro lado, el autor se enfoca en este ensayo a las drogas psicoactivas, "sustancias químicas que alteran el funcionamiento del cerebro al actuar sobre sus mecanismos de comunicación internos". (p. 55). Aborda las llamadas "recreativas", sean estas naturales o sintéticas, legales o prohibidas.

Si bien no sorprende confirmar la popularidad de una droga natural y legal como la cafeína, resulta curioso conocer datos como el siguiente: "En el siglo XV, la ley turca permitía a una mujer divorciarse de su marido si éste resultaba incapaz de proveerla de café". (p. 232)

Otra muy popular, también natural pero proscrita, es la cocaína, proveniente de la hoja de coca, que "además de dar placer (...) tiene la gran ventaja práctica de aliviar el dolor, el hambre, la sed, el frío y el cansancio". (p. 71)

La cocaína fue promovida por el sicoanalista austríaco Sigmund Freud, por atribuirle propiedades terapéuticas que aliviarían una gran cantidad de enfermedades.

El alcohol, tan loado y a la vez tan denostado, originó una gran catástrofe en Estados Unidos, al ser prohibido durante un periodo de 13 años, de 1920 a 1933, encareciéndose así el producto, que debía conseguirse mediante el contrabando.

Si las drogas recreativas han sido utilizadas universalmente -y no únicamente por humanos, como podría creerse, sino, incluso, por otras especies animales, sobre todo primates-, explica Martin, es "porque nos hacen sentir mejor", al proporcionar placer y menguar el dolor.

Asimismo, para los antropólogos Roger Sullivan y Edward Hagen, "tenemos una predisposición natural a tomar drogas psicoactivas porque hacerlo ayudó a nuestros antepasados a sobrevivir y reproducirse en un hábitat muy duro" (pp. 73-74).

El chocolate, alimento de origen americano, llevado por los conquistadores españoles al Viejo Mundo, viene siendo un placer inocente a comparación de los citados -y de otros tantos, como el LSD, el éxtasis, el hachís, el opio...-. Aunque esto relativamente, puesto que también ha tenido detractores; tal es el caso del comité católico que en 1616 lo tildo de "diabólico agente de la nigromancia y la brujería" (p. 95).

Martin asegura que, pese a las sustancias contenidas en el chocolate -cafeína, teobromina, anandamida- éste no es adictivo; lo que sí puede resultar adictivo para el consumidor es el alto índice de azúcar que se le agrega.

Entre la galería de personajes célebres, adictos ya sea al sexo, las drogas o el chocolate -o todo a la vez-, destacan el Marqués de Sade, provocador literato que pasó gran parte de su vida encerrado en la Bastilla por sus ideas incendiarias y su vida escandalosa; Lord Rochester, escritor satírico del siglo XVII, gran promiscuo y alcohólico irredento; y Janis Joplin, la Bruja Blanca del Rock, heroinómana muerta a los 27 años.

Sade, Rochester y Joplin tenían algo en común, más allá de su existencia desordenada: su baja tolerancia al aburrimiento, factor que se ha encontrado entre las personas proclives a desarrollar una adicción.

Para que una adicción se considere tal es preciso que se conjuguen "un ansia o deseo muy fuertes y una pérdida de control voluntario sobre el comportamiento" (p. 166). Así, toda adicción, como las ya citadas y otras -ludopatía, internet, compras...- es considerada un transtorno del deseo, puesto que es el deseo y no el placer obtenido con ellas lo que se persigue.

Martin incluye, al final de la obra, una lista de placeres modestos, cotidianos y hasta gratuitos algunos de ellos, como el sexo y el chocolate -cuyos posibles daños se han exagerado-; adquirir información nueva; cocinar, arreglar el jardín, la música, sentarse en silencio, la siesta...

Valioso volumen para comprender los mecanismos biológicos existentes entre el placer y la adicción, el dolor y la felicidad y cómo esto resulta determinante en nuestra vida.


Elena Méndez

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Paul Martin,

Sexo, drogas y chocolate.

La ciencia del placer

(título original: Sex, drugs and chocolate),

Traducción: Milena Busquets,

Col. No Ficción/Divulgación,

Ediciones B,

Barcelona, 2009,

400 pp.

REALISMO MÁNGIKO: SHO-SHAN Y LA DAMA OSCURA, DE EVE GIL


Eve Gil (Hermosillo, 1968) es una escritora a quien le gusta experimentar con diversos géneros. Baste recordar su penúltima novela, Virtus (2008), donde hace una alegoría del México arruinado, incursionando en la ficción especulativa, la cual, según ella, consiste en “hablar del presente como si fuera el futuro”.

Ahora, con la publicación de su novela Sho-shan y la Dama Oscura, anunciada como “la primera novela en español acerca del manga” vuelve a sorprendernos.

Quizá esta novela sea más ambiciosa que la anterior, al conllevar varios riesgos para la autora: no sólo pretende conquistar al público infantil y juvenil, sino que además inaugura un género, al que ha denominado “realismo mángiko”.

Esta novela se apropia de recursos propios del manga y el anime para abordar la intolerancia hacia ‘los otros’, los considerados distintos por cuestiones de raza, orientación sexual u otras razones, como el Síndrome de Asperger, trastorno consistente en una falla de las neuronas espejo (aquellas que permiten socializar), y en el cual los pacientes muestran síntomas de autismo mezclados con hiperactividad.

La historia está contada por Violeta Monsalve, alias Murasaki Fujita, la mangaka –realizadora de mangas- más joven del mundo, quien, haciendo una narración retrospectiva (apoyada en fragmentos de su diario infantil, ilustraciones y ‘videos’), refiere la tragedia familiar que se suscita cuando su hermana, Luisa -alias Cho-chan, “Niña mariposa”, obsesionada con estos insectos-, de cinco años de edad, es acusada de matar a su mejor amigo y condiscípulo, Toto. La niña es incapaz de rendir declaración, dado que parece Asperger y jamás ha podido hablar.

Violeta y sus exitosos padres, la escritora Dagmar Oscura y el médico Luis Monsalve, buscarán defender a cualquier precio la inocencia de la criatura, quien es sometida a arraigo domiciliario, tras la fuerte presión de la familia del niño fallecido. Situación por demás absurda: amén de

carecer de pruebas, una criatura tan pequeña no puede ser enjuiciada.

La prensa amarillista azuza a la opinión pública en contra de la presunta asesina, calumniando a su familia y ensañándose particularmente con Dagmar Oscura, a quien acusan de haber educado pésimamente a sus hijas, por consentir que vean series japonesas harto violentas, entre otros infundios.

Entre tanto acontecimiento disparatado ocurre uno todavía mayor: Violeta-Murasaki es contactada por Arigato Sensei, un monje budista, quien le revela que tanto ella como su madre y hermana son seres híbridos, mitad manga-mitad humanas…

Tal confesión suscita en la chica todavía más dudas, pues sigue sin saber el por qué de sus evidentes rasgos chinos, la amnesia de su madre, la mudez de su hermanita, la muerte del amiguito de ésta. Circunstancias que hallarán su explicación tanto en el mundo fantástico como en el real, donde el demonio acecha y oprime en las más variadas formas…

Elena Méndez

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Eve Gil

(Ilustraciones: Murasaki Fujita),

Sho-shan y la Dama Oscura,

Suma de Letras,

México, 2009,

218 pp.

sábado, 9 de xaneiro de 2010

CORTÁZAR ENCONTRADO: PAPELES INESPERADOS, DE JULIO CORTÁZAR


Julio Cortázar (Bruselas, 1914-París, 1984) era un gigante que nunca dejó de crecer. Tras 25 años de haberse mudado a su cielo –el otro cielo- rayueliano, sigue creciendo como escritor; prueba de ello es la considerable cantidad de manuscritos recién hallados en una cómoda por Aurora Bernárdez, su viuda y albacea literaria.

Dichos hallazgos se han recopilado en Papeles inesperados, cuya edición fue realizada por la propia Bernárdez y Carles Álvarez Garriga.

Los textos, ya sean inéditos o publicados pero dispersos, forman un conjunto misceláneo imprescindible para todo lector deseoso de ahondar en los orígenes y devenir del Enormísimo Cronopio.

Así, lo mismo podemos hallar al poeta melancólico que al narrador de lo insólito cotidiano; al crítico de arte que al defensor de los Derechos Humanos…

Esta última faceta del argentino resultó determinante en su vida, ya que él decidió establecerse en Francia debido a su desacuerdo con el régimen imperante en su país.

Cortázar, consecuente con sus ideales, no sólo se limitó al autoexilio o al mero discurso, sino que también formó parte del Tribunal Bertrand Russell II, al que inmortalizara en Fantomas contra los Vampiros Multinacionales; institución que –entre otras cosas- “condenó moral e inapelablemente a las dictaduras del Cono Sur en el período 1973-1976 (p. 319)”.

En aquellos tiempos se sostenía una fuerte discusión acerca de la literatura comprometida, entendiendo esto como aquella que avalara un determinado régimen político; en este caso, el socialismo.

Cortázar no estuvo exento de tal polémica, ante la cual declaró con vehemencia: “(…) el compromiso del escritor es esencialmente el de la literatura (…) esta sólo incide de veras en un proceso liberador cuando a su vez funciona como revolución literaria, entendiendo por eso cosas tales como la experimentación, invención, destrucción de ídolos (…) todo ello sin perjuicio de que el lector incursione poco o mucho en la temática específicamente ideológica y política de la causa” (p. 341)

Distintos, aunque también interesantes, son aquellos escritos líricos o narrativos que se han rescatado, en particular los segundos, donde destacan textos de/sobre el Libro de Manuel, Rayuela, Un tal Lucas e Historias de cronopios y de famas, estos dos profundamente irónicos e hilarantes.



Líneas arriba se calificó al argentino como “narrador de lo insólito cotidiano”. Su preocupación estética y su afán de comprometerse con la literatura para así crear una revolución lo hicieron relacionarse con otras artes, como la fotografía, a la cual dedica el ensayo “Ventanas a lo insólito”, donde sostiene: “Como en la vida, lo insólito puede darse sin nada que lo destaque violentamente de lo habitual” (p. 420); y, más adelante: “Todo fotógrafo convencional confía en que sus instantáneas reflejarán lo más fielmente posible la escena escogida, su luz y sus personajes y su fondo. A mí me ha ocurrido desear desde siempre lo contrario, que bruscamente la realidad se vea desmentida o enriquecida por la foto (pp. 421-422).”

Esta experimentación queda manifiesta en sus libros La vuelta al día en 80 mundos y Último round (1969), libros-collage, comunión de la palabra y la imagen icónica.

Resultan bastante curiosas dos afirmaciones que Cortázar hizo públicamente y que se incluyen aquí: el definirse a sí mismo como un “aficionado” y su descreimiento acerca del Boom -del que era considerado integrante-: “el supuesto ‘boom’ de nuestras letras no equivale de ninguna manera a cualquiera de los grandes momentos de una literatura mundial, digamos la del Renacimiento en Italia, Francia e Inglaterra, la del Siglo de Oro en España o la de la segunda mitad del siglo en Europa Occidental (p. 242).”

Gozoso hasta el delirio es el Cortázar encontrado en estos Papeles inesperados: el experto aficionado, el creador revolucionario…

Elena Méndez

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Julio Cortázar,

Papeles inesperados,

Edición de Aurora Bernárdez y

Carles Álvarez Garriga,

Alfaguara,

México,

2009,

488 pp.